26.5.11

Rebelión en la granja de Sol

La acampada que desde hace quince días se desarrolla en la Puerta del Sol y que se organizó de forma exquisita y envidiable durante los primeros días, está virando su rumbo hacia un movimiento lúdico, progre y antisistema muy alejado de la indigación que llevó a su constitución como movimiento cívico.

La crisis, el paro y el descontento con la clase política llevaron a una rebelión rápida que exigía a los representantes de los ciudadanos transparencia, eficacia y sumisión a la voluntad popular.

Pero como en la granja que describió Orwell, estos principios rápidamente derivaron en lo contrario de lo que se pretendía defender. En el libro, gracias a la tiranía impuesta poco a poco por el cerdo Napoleón al resto de los animales, el principio de que "todos los animales son iguales" termina redactándose de tal forma que todos son iguales "pero algunos animales son más iguales que otros". Lo de que "ningún animal beberá alcohol" termina incorporando más tarde la coletilla "en exceso", y lo mismo sucede con el resto de las premisas que inicialmente eran limpias, puras y regeneradoras.

Del mismo modo, la libertad de expresión que defendían en la #spanishRevolution se convirtió en libertad de expresión sólo para los portavoces, una invitación a callarse para todos los demás y la instalación de la censura en los comentarios de su página web.

La premisa de que se constituían como un movimiento integrador y regenerador donde cabía todo el mundo fue dinamitada con la inclusión en su manifiesto de llamadas a nacionalizar la banca, las empresas públicas previamente privatizadas y el cierre de de las centrales nucleares, por poner algunos ejemplos.

La seriedad de estar protestando y hablando de reformas políticas se fue desdibujando a medida que se retrasaban las asambleas importantes y ganaban peso comisiones delirantes como la de "espiritualidad", entre cuyas responsabilidades está la de impartir un taller de cuencos tibetanos.

Los acampados de Sol han consituído comisiones políticas, logísticas y de intendencia para permanecer en su sitio durante unos días, pero el desarrollo de una sociedad es mucho más complejo que eso, y requiere de la experiencia de los miles de años que lleva el ser humano poblando este pequeño planeta azul.

Esa experiencia ha desembocado en un sistema con imperfecciones pero bastante eficaz en el que las personas pueden sentirse razonablemente seguras, expresarse libremente y desarrollar su plan vital sin imposiciones externas.

Cierto es que la falta de empleo, las ataduras bancarias o la falta de financiación son importantes escollos con los que las personas se ven obligadas a lidiar y que enturbian el desarrollo del plan de vida deseado, pero unas viejas y huecas consignas sesenteras, el reiki y las llamadas a tumbar el sistema no mejorarán la vida de nadie.

Es imperativo que la sociedad civil reclame su espacio, que oblige a una administración hipertrofiada a devolver el protagonismo a la gente, que colabore con los poderes públicos y que les inste a actuar con seriedad y eficacia, y que pida un compromiso a todos para mejorar la situación del país.

Los cerdos de la granja tratarán de convertir una reivindicación sana y legítima en un baile de perroflautas iluminados.

25.5.11

22M. Resultados, falacias y soluciones.

El resultado electoral del domingo ha certificado el hundimiento del PSOE en toda España y la confianza que tienen los ciudadanos en el Partido Popular en momentos de crisis para solucionar, al menos, los problemas de la economía. Los partidos políticos y los comentaristas han analizado estos resultados, destacando la visión de quien defiende que los votantes ha castigado el giro a la derecha del PSOE.

Si fuera cierto que una parte del electorado socialista ha castigado las últimas medidas de Zapatero por ser, supuestamente, de derechas, podrían haber basado en una serie de premisas falsas:
  • A ZP se le apareció una crisis que nadie esperaba y el pobre lidió con ella lo mejor que pudo. Falso porque hubo muchas personas e instituciones que le advirtieron del drama que se le venía encima mientras él lo negaba y criticaba a quienes insistían.
  • Zapatero hizo lo mejor que se podía hacer hasta que la situación fue insostenible. Falso. Una vez aceptó la crisis, tarde, en lugar de contener el gasto y fomentar la austeridad en las administraciones, se lanzó a una espiral de gasto público y subida de los impuestos en una huída hacia delante que pagaremos durante muchos años.
  • Las políticas de izquierdas pueden sacarnos de la crisis. Falso. Esta crisis ha desvelado la cara más ineficaz del socialismo. "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero de los demás", dijo acertadamente Margaret Thatcher. Mientras pudo gastar el dinero que había dejado el gobierno de Aznar en las saneadas cuentas públicas, las reservas de oro y el dinero que nos prestaban a un interés cada vez más alto, pretendió dar la impresión de que tenía la situación controlada. Y no era cierto.
  • Esta crisis la ha provocado el capitalismo, luego hay que cambiar el sistema. Falso. El capitalismo ha llevado a la humanidad a la mayor cota de prosperidad que haya conseguido en su historia. Las políticas de libertad en el mercado han generado empleo y riqueza allá donde han permitido su implantación. Solo la ineficacia de los organismos reguladores, la perversión del sistema por los gobiernos y el sostenimiento artificial de empresas ineficaces nos han llevado a esta situación.
  • Zapatero había conseguido hasta ahora mantener los derechos sociales. Falso. El primer derecho social de los ciudadanos es disponer de un trabajo (y no de un subsidio) para poder organizar su vida como mejor les parezca. La destrucción de empleo tiene muchos padres, pero el principal es el de un presidente del gobierno que ha puesto zancadillas a las pequeñas y medianas empresas de España, que suponen un 80% del tejido productivo del país, dificultándoles la contratación, restringiéndoles los horarios, aumentándoles los impuestos y en definitiva, entrometiéndose en el ejercicio de su libertad de empresa.
  • Zapatero ha decidido dar un giro a la derecha. Falso. Zapatero no ha tenido más remedio que hacer en España lo que le han mandado desde Estados Unidos y la Unión Europea, certificando que la española es una economía intervenida de facto. Es otro de los dramas de la situación: Zapatero, ni siquiera ahora parece darse cuenta de cuál es el rumbo que debe tomar y solo ejecuta instrucciones de forma automática y a regañadientes.
Lo que realmente ha sucedido es que los ciudadanos han reconocido en los gobiernos socialistas a los verdaderos culpables de la situación económica y social del país, y han decidido que necesitamos soluciones y no más problemas.

Lo que realmente ha sucedido es que el ciudadano medio se ha cansado de la falacia de que los obreros deben votar al PSOE y que sólo los ricos y los empresarios deberían votar al PP. Saben que las políticas del PSOE han dado como resultado que hay cinco millones de personas sin empleo y que uno de cada dos jóvenes que quiere trabajar, no puede. Y eso no es muy obrero.

Lo que en definitiva ha sucedido, citando al inefable Rubalcaba, es que España se merece un gobierno que no les mienta.

12.5.11

Por qué es una vergüenza lo de Bildu


La presencia de Bildu en las elecciones autonómicas y municipales del próximo 22 de mayo ha sido celebrada desde los sectores nacionalistas y desde gran parte de la izquierda española. Lo que se percibe desde estos sectores como un triunfo de la democracia es una vergüenza desde cualquier punto de vista.

Debemos recordar que se demostró judicialmente que Batasuna era una parte de ETA, creada por ETA y al servicio de ETA. Con la ley de partidos políticos en la mano el Tribunal Supremo ilegalizó Batasuna por estar al servicio de una organización terrorista. Otros partidos como ANV continuaron su labor, y pese a que el gobierno les permitió la entrada en las instituciones impugnando solamente la mitad de las listas, el Tribunal Supremo pudo finalmente ilegalizarlos. Y no fue por apoyar el terrorismo o por tener unos estatutos dudosos, sino por ser continuador de Batasuna, y por tanto un instrumento de ETA.

Más tarde fue Sortu, un plan A tan falso y descarado que no engañó a nadie, y rápidamente fue desmantelado. Nuevamente por ser instrumental de ETA y sucesor de Batasuna, y no por sus estatutos, que rechazaban expresamente la "violencia". En ese momento se lanzó el plan B, que era el de verdad: Aprovechar la legalidad de un partido político para formar una coalición que pondría a los jueces en el compromiso de impedir la presentación a las elecciones de un partido tradicional de la escena vasca.

Eusko Alkartasuna seguía una trayectoria abocada a la desaparición. De los trece diputados obtenidos en el parlamento vasco en 1983 pasaron a siete en 2001 y a un único representante en 2009. La pérdida de influencia política y el acercamiento a la llamada izquierda abertzale propiciaron el acuerdo con los sucesores de Batasuna para convertirse en un vientre de alquiler que vistiese a los proetarras con un manto democrático.

La ley de partidos prevé estos casos en su artículo 12.1.b, de tal manera que un partido legal no puede dar cobijo a uno ilegalizado. El Tribunal Supremo, a instancias de la fiscalía y la abogacía del Estado, estudió las pruebas que contenían los informes de las fuerzas de seguridad del Estado y dedujo que, más allá de la duda razonable, Bildu era una coalición formada como estrategia de ETA, que albergaba a una organización continuadora de Batasuna, instrumental de ETA y por tanto ilegal. Decidió entonces que la coalición debía ser ilegalizada.

El Tribunal Constitucional vino a enmendar la plana al Supremo estudiando las pruebas nuevamente y negando que fueran suficientes para ordenar la ilegalización y por tanto revocando su sentencia y permitiendo a Bildu presentarse a las elecciones.

Jurídicamente es una vergüenza

El Tribunal Supremo es el tribunal de última instancia en la justicia española. De ahí su nombre. El Tribunal Constitucional no pertenece al poder judicial y no puede evaluar de nuevo las pruebas de ningún caso de forma individualizada y debe limitarse a indicar si, dando por buenas las pruebas que el Supremo ha admitido, la sentencia dictada conculca algún derecho fundamental recogido en la Constitución, ya que su labor es la de intérprete de la carta magna.

El TC se ha entrometido en la justicia, se ha extralimitado y lo ha hecho poniendo de manifiesto la indefensión en la que deja a quien perjudica porque es un tribunal cuyas sentencias no admiten recurso alguno.

Políticamente es una vergüenza

Se ha revelado que el gobierno tenía una doble estrategia. En público defendió que deseaba la ilegalización de Bildu, e instó a la fiscalía y la abogacía del Estado a impugnar ante el Supremo las listas de la coalición. En privado, sospechamos que acordaban con ETA que Bildu podría presentarse, y que influirían en los magistrados del Constitucional nombrados por el PSOE para que anulasen la previsible sentencia del Supremo.

Desde el punto de vista del estado de derecho, es una vergüenza

Nadie parecía sorprenderse de que el gobierno influyese en los jueces. El PNV entendió de forma natural que así sería, y no se enfadó cuando el gobierno instó la ilegalización sino cuando el Supremo la confirmó. En ese momento rompió las relaciones con el PSOE. No tardó el número dos del PSOE en el Congreso en tranquilizarles, comentado que esperaban que el Tribunal Constitucional promulgase una sentencia "amable". Finalmente, la influencia en los magistrados nombrados por los socialistas parece que surtió efecto, el TC falló a favor de los proetarras y los nacionalistas del PNV reestablecieron las relaciones con los socialistas porque entendieron que habían hecho lo que tenían que hacer. De hecho, el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, reconoció que ellos mismos habían hecho "cosas que no se pueden contar" para que Bildu estuviera en las elecciones.

¿Por qué un político no podría contar lo que hace? ¿Porque es ilegal?

La utilización política de los tribunales de justicia constituye la destrucción de la independencia de los poderes del Estado y por tanto la aniquilación de las garantías del Estado de derecho.

Desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo es una vergüenza

Ha costado muchísimos años acorralar a la banda terrorista en todos los frentes: social, económico, policial y judicial. Se ha conseguido un repudio social mayoritario y el reconocimiento de las víctimas. Se han desarmado sus redes de financiación (aunque el gobierno actual intentó no romperlas de todo en el Bar Faisán). La policía ha detenido día tras día a dirigentes y militantes de ETA y los jueces los han metido en la cárcel para que cumpliesen íntegramente sus penas.

Que no pudiesen participar de las instituciones democráticas era algo fundamental para su aislamiento. De los censos electorales obtienen información personal de todos los vascos que no debería estar en manos de terroristas, y de los ayuntamientos obtienen financiación importantísima para el ejercicio de su actividad criminal.

Permitirles volver a las instituciones supone un enorme paso atrás en la lucha contra el terrorismo por mucho que haya personas bienintencionadas que, otra vez, se crean que ETA va a cambiar y que va a renunciar a imponer por la fuerza sus ideas.

Cuando ETA anuncie que se disuelve, cuando deje de extorsionar, de secuestrar y de matar, cuando entregue las armas y un preso salga de la cárcel portando una pancarta que pida el voto para un partido democrático que defienda cualquier postura que respete la libertad, nos felicitaremos todos y nos alegraremos de que la pesadilla haya acabado.

Pero mientras ETA no dé ese paso, el Estado de derecho deberá impedirle cualquier movimiento, cualquier intento de fraude, cualquier engaño que trate de aprovechar las debilidades de la democracia para hacerse más fuerte y jugar con las ansias de libertad de los españoles.

Imagen: EFE

23.3.11

Prostitución, el tema esquivado


Fukushima, Libia, la sucesión de ZP y el siempre presente Cristiano Ronaldo han impedido que tuviese más eco la noticia de la respuesta del Consejo de Estado a la consulta formulada por el extinto Ministerio de Igualdad acerca de la viabilidad de prohibir los anuncios de prostitución.

El informe, fechado el 9 de marzo, es un estudio muy completo que concluye que existe la posibilidad de limitar esta publicidad y recomienda hacerlo a través de una ley específica. Es un informe que responde a una petición del Ministerio, y creo que, lamentablemente, esta petición se queda corta.

Los antecedentes completos que se reflejan en el informe sobre la situación jurídica de la prostitución en España podrían haber llevado a conclusiones muy interesantes sobre la recomendación del Consejo respecto a la elaboración de una normativa completa que regulase jurídicamente esta actividad. Estas conclusiones serían muy interesantes para plantear el necesario debate público sobre una cuestión que ningún gobierno se ha atrevido a abordar de forma global. Se han regulado de forma tangencial diversos aspectos de la prostitución (proxenetismo, trata de blancas, prostitución de menores, etc.), pero nunca se ha prohibido o regulado una actividad que, según los datos manejados por el Consejo, mueve más de 18.000 millones de euros al año, importe que representa nada menos que un 2% del PIB nacional.

El Consejo hace un repaso por las distintas tradiciones de regulación de esta actividad:
  • Reglamentista: Limita su ejercicio a determinados locales y existen medidas de control (policial y de carácter médico)
  • Prohibicionista: Se prohíbe su ejercicio e incluso en algunos casos se penaliza al cliente
  • Abolicionista: La prostitución no es reconocida ni prohibida por el Estado ya que pertenece a la esfera de las relaciones privadas
  • Legalizadora: La prostitución constituye una actividad económica más, y está regulada como servicio.
La regulación española no encaja exactamente en ninguno de los modelos aunque se acerca mucho al modelo abolicionista. En España está prohibida la prostitución de menores, el proxenetismo en todas sus formas y la trata de seres humanos, pero el ejercicio voluntario de la prostitución por una persona mayor de edad no está específicamente regulado ni prohibido, con lo que se encuentra en una situación alegal, al margen de que existan regulaciones particulares, regionales o locales que restrinjan o condicionen su ejercicio.

Esto, según el Consejo "produce un perjuicio a quienes trabajan en ella puesto que carecen de derechos sociales". Siendo esta situación totalmente indeseable, y al margen de la consideración moral que cada cual tenga de lo degradante que resulta el ejercicio de la prostitución, no se puede mirar hacia otro lado obviando la realidad social, que indica que existen decenas de miles de prostitutas en España (sin datos fiables, pero entre 50.000 y 400.000). La mayoría de ellas, obligadas.

Creo que el ejercicio de la prostitución, aún en el caso voluntario, es algo indeseable, ética y moralmente condenable y degradante para la mujer. Pero también creo que es degradante la búsqueda de un marido anciano para desearle una pronta muerte, trabajar en un programa de call tv para engañar a los televidentes, o hacer gala de analfabetismo en programas de telerrealidad, y no por ello creo que haya que prohibirlos.

La sociedad civil tiene que alimentar este debate para poder dar una respuesta a un problema, la falta de regulación, que hace en la práctica indistinguible la voluntad (10%) y la explotación (90%), la inmigración y el tráfico de personas, el libre ejercicio y el proxenetismo.

La experiencia acerca del llamado trabajo más antiguo del mundo debería revelarnos que no es posible de momento resolver el problema, pero la reglamentación de esta actividad daría seguridad social, jurídica, sanitaria y económica a quienes deciden ejercer la prostitución, y separaría la voluntad individual del negro agujero de la explotación, permitiendo así perseguir con más fuerza a los miserables que se aprovechan de la necesidad ajena.

Y como ventaja extra, el Estado recaudaría, solo con el IVA, más de tres mil millones de euros al año. Suficientes para reforzar los medios policiales, judiciales y educativos para luchar contra esta lacra.

Autor de la imagen: Julica da Costa

21.3.11

Ya no hay pacifistas


Ayer se cumplieron ocho años del inicio de la guerra de Iraq. Ha sido un aniversario poco recordado porque entre la sucesión de Zapatero, los reactores de la central de Fukushima y sobre todo la intervención en Libia, no está la actualidad para efemérides.

Sin embargo, es relevante destacar la diferencia tan notable en la reacción de los pacifistas de hace ocho años. Se ve que los Bardem y compañía ya no son tan poco partidarios de utilizar la fuerza, o es que, seguramente, la guerra es buena o mala dependiendo de quien la promueve.

Causa estupor escuchar a la ministra de exteriores socialista, Trinidad Jiménez, vanagloriándose de que España desempeña un papel fundamental en esta intervención militar cuando era fija en las manifestaciones antibelicistas.

Jiménez ya se retrató cuando calló mientras la monarquía de Marruecos ejercía una brutal represión sobre los manifestantes saharauis. Ella, que defendía públicamente la autodeterminación del Sahara antes de ser ministra, y que hacía gala de su simpatía y cercanía por la causa.

Causa vergüenza ver cómo, los mismos que despotricaban contra Aznar llamándole asesino, callan cuando cuatro cazas F-18, un aparato de abastecimiento, una fragata, un submarino, un avión de vigilancia marítima y 500 militares españoles se dirigen a Libia para tomar parte en la operación "Odisea del amanecer" sin que el congreso haya dado todavía su autorización, lo que deja clara la importancia que concede Zapatero a sus propios compromisos.

En junio de 2003, 1.300 soldados españoles viajaron a Iraq. Hacía tres semanas que se conocía la resolución 1483 del Consejo de Seguridad de la ONU en la que reconocía la autoridad de quienes intervinieron a partir de marzo en el país, y en la que se hacía un llamamiento a todos los estados miembros para que ayudasen a la reforma y reconstrucción de Iraq en condiciones de estabilidad y seguridad. Los militares españoles cumplieron esa misión hasta 2004, cuando Zapatero decidió dar la espalda a sus aliados a pesar de la resolución 1546 aprobada en la ONU el 8 de junio en la que se reafirmaba el mandato de la ONU en la misión y en la que se pedía a los estados miembros que siguiesen prestando ayuda a la fuerza multinacional.

Poco importó que la participación española estuviese avalada por la ONU. Poco importó que la misión española no fuese en ningún caso ofensiva. Aznar era un asesino porque tenía que serlo. Faltaban nueve meses para las elecciones generales y las encuestas no eran favorables. Había que sacar a la gente a la calle.

¿Y ahora qué? Haciendo un ejercicio demagógico como los que vivimos esos días, ¿Son menos importantes los niños libios que los iraquíes? ¿Los muertos que dejen estas operaciones serán daños colaterales aceptables? ¿La negativa de Alemania a participar en esta guerra no es ahora tan importante?

Gadafi es un indeseable, un tirano y un asesino. Está reprimiendo a su pueblo de una manera brutal y descarnada. Sin disimulo. Ojalá la coalición de países que han decidido que es el momento de intervenir para evitar la masacre puedan tener éxito en su misión causando el menor daño posible. Gadafi es un peligro para su pueblo y para los demás, como lo era Sadam Husein. Ha llegado la hora de terminar con su tiranía y, en este caso, parece que no tendremos la oposición de falsos pacifistas.

Solo tenemos su hipocresía.

Autor de la imagen: Jesse B. Awalt (US Navy)

18.1.11

Ni con censura

Ramón Jáuregui, ministro de la Presidencia del Gobierno de España, anunció ayer la creación del "Consejo Estatal de Medios Audiovisuales". El organismo censor, que será creado a imagen y semejanza del Consejo Audiovisual Catalán y su réplica andaluza, tendrá capacidad interventora y sancionadora sobre los contenidos de los medios públicos y privados que "violenten radicalmente los principios en los que se configura nuestra convivencia", y sería bueno que también lo hiciese sobre los que incorporan "valores devaluados de convivencia" o "climas de crispación y enfrentamiento".

Sin que se le moviese un solo músculo de la cara que denotase su incomodidad por anunciar que instalaba de nuevo la censura en España, Jáuregui explicó que el Consejo ayudará a las televisiones a "hacer una reflexión" sobre sus contenidos. Una reflexión con sanciones.

En Cuba, modelo en el que muchas veces la izquierda española se mira, también están preocupados por estos temas, y por eso tienen una bien engrasada maquinaria de control para evitar contenidos que "violenten los principios de la convivencia". De hecho, cuando alguien intenta sortear este control, el gobierno cubano advierte de que los medios no controlados podrían emitir "contenido desestabilizador y subversivo". Jáuregui, sin embargo, considera que Cuba debe evolucionar hacia la democracia y la libertad. ¿Por qué tiene que evolucionar Cuba hacia la libertad si España involuciona hacia la dictadura?
Varias cuestiones muy graves se desprenden de la intención del gobierno:
  • El gobierno tendrá capacidad interventora y sancionadora sobre los medios de comunicación. Solo un juez debería intervenir sobre los medios de comunicación, cuando sus contenidos sean contrarios a la ley, y no a los "valores de la convivencia", expresión equívoca, ambigua y fuente de inseguridad jurídica. La Constitución Española garantiza la libertad de expresión y de forma explícita (Art 20.2) impide la censura.
  • El gobierno es el garante de la moral. Las cuestiones morales, en una democracia, son cuestiones que pertenecen a la esfera privada de las personas, del mismo modo que (o por causa de) su ideología y su credo. El gobierno, que es tan beligerante contra la injerencia de la Iglesia en la sociedad, está destapando sus cartas. No es beligerante porque piense que no se debe imponer una moral a los ciudadanos, sino porque piensa que no debe ser la iglesia sino el gobierno quien imponga su criterio moral a los ciudadanos por la vía de la censura y la sanción.
  • El gobierno promete no caer en la arbitrariedad. Es una posición clásica de quien abusa. Pide poderes extraordinarios que promete no ejercer de forma indiscriminada. Pues mire, sin darle esos poderes ya nos garantizamos que no los ejerza de forma contraria al interés general.
Este gobierno tiene una tendencia muy marcada a intentar establecer comisiones administrativas para suplantar al poder judicial (como en el caso de la Ley Sinde). Tal vez sea porque Montesquieu ha muerto. Tal vez porque este gobierno nunca creyó en la separación de poderes, o tal vez porque, desesperados con la situación política actual, creen que únicamente a través de la censura y la coacción podrán cambiar una tendencia que les resulta agobiante, y es la de la pérdida del poder.

Pero ni con esas.

Autor de la imagen: Friends of Europe

23.12.10

A los músicos, escritores y creadores en general

El pasado miércoles, una vez que se supo que la ley Sinde sería rechazada en la comisión de economía del Congreso, Alejandro Sanz dejó escrito en su twitter que los políticos españoles habían actuado de forma cobarde e hipócrita. Esta mañana, El País publica un artículo suyo ahondando en esa idea y comentando que le parece que vivimos en la "dictadura de los Señores de la Red".

Vaya por delante que, al contrario que ocurre con Ramoncín, Alejandro Sanz no solo me cae bien, sino que me gusta su música. Me he comprado algunos de sus discos, otros los he bajado de internet, y he ido a más de un concierto. Y me alegro de que haya entrado en el debate porque me parece una persona más razonable y menos visceral que otros defensores de los derechos de los músicos.

Comprendo que cada persona defienda con uñas y dientes su sector, sus intereses y a sus compañeros, pero me parece que desde la industria cultural (valga la denominación) no se está enfocando correctamente, así que me gustaría compartir unas reflexiones que me parecen muy importante con cada uno de los autores que, como Alejandro Sanz, intentan mantener el modelo actual:
  1. Los piratas son tus clientes. Alguien que se descarga un disco o un libro de un autor es alguien a quien le gusta ese autor y por tanto, es su cliente potencial. Demonizar o insultar a tus clientes es una mala estrategia.
  2. La copia digital es gratis. No es lo mismo copiar un disco en mp3 (coste cero) que robar un disco (coste X). Una descarga equiparada a una pérdida es una falacia que no hace más que confundir el debate.
  3. El copyright tal y como lo conocemos está muerto. Podemos seguir discutiéndolo, pero en un mundo digital donde la copia es perfecta y gratuita, cobrar por una copia no tiene sentido.
  4. No hables de CDs. El CD está muerto. Igual de muerto que el casette. La gente quiere música, no CDs. Y quiere escucharla en su iPod, en su teléfono, y en su oficina, con los auriculares enganchados al ordenador. Y no tiene sentido pagar por cada copia o por cada soporte.
  5. No intentes cuadruplicar los beneficios mientras dices que pierdes dinero. Si me cobras 20€ por un libro electrónico cuando el libro físico cuesta lo mismo, estás multiplicando los beneficios. El libro electrónico no necesita papel, ni tinta, ni distribución, ni margen en tienda. Adapta el precio al coste real. El autor puede cobrar el doble y el precio puede y debe bajar a mucho menos de la mitad.
  6. Debes buscar un modelo para hacer tu negocio rentable. TDK vendía muchos casettes vírgenes y ya no lo hace. Los quioscos vendían muchos periódicos y ahora venden casi de todo. Telepizza vende hamburguesas. General motors casi no hace motores. O te adaptas, o desapareces. Y si la gente compraba tus discos, no quiere que desaparezcas.
  7. Tus derechos no valen más que los de los demás. La industria no puede entrar a modificar la ley como un elefante en una cacharrería. Los jueces han insistido en que descargarse música es legal. Han insistido en que enlazar a contenido protegido es legal. Si no te gusta, puedes proponer hacer ilegal la descarga, pero mientras tanto, no intentes sustituir a los jueces por políticos o miembros de la industria porque tendrás a la gente enfrente. A tu público. A tu gente.
Y por último,

Cuenta con nosotros. Nos gusta la música, nos gusta la literatura, nos gusta el cine. La gente está dispuesta a pagar por esas cosas y lo hace, pero no puedes imponerlas. Si haces una película mala subvencionada por mí y no voy a verla, no te enfades. Trata de hacer una película mejor. A veces un disco te sale mal y no se vende. No pasa nada. Habla con tu público, fíjate en los nuevos sistemas, las nuevas tecnologías, los nuevos modelos. Mira a ver qué intermediarios sobran porque encarecen tu producto y no aportan. Seguro que encontramos un buen sistema. Juntos.

Autor de la imagen: www.livepict.com