27.3.07

Relativismo legal

Las últimas noticias nacionales parece que tratan de que olvidemos la subordinación de la actividad política al imperio de la ley. Mientras en el País Vasco Ibarretxe se reafirma en que se reunirá con Batasuna las veces que le plazca para debatir y negociar el futuro político de la región (obviamente, no son sus palabras), la Esquerra Republicana de Cataluña ofrece la presidencia de la Generalitat a CiU si esta formación convoca un referendum, lo que supone, además de un desprecio a sus socios de gobierno, una oferta para vulnerar la ley.
En el primero de los casos, cabe recordar que por sentencia firme del Tribunal Supremo, Batasuna como organización, está disuelta, y debe cesar todas sus actividades por haberse demostrado que esta formación es una creacción "instrumental" de ETA, y por tanto una parte de ella.


Fallo (Autos acumulados nums. 6/2002 y 7/2002)

Cuarto.- Los expresados partidos políticos [Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna], cuya ilegalidad se declara, deberán cesar de inmediato todas las actividades que realicen una vez que sea notificada la presente sentencia. [Sentencia íntegra (PDF)]

Por tanto, los representantes de esta organización ilegal están vulnerando la decisión que el TS tomó de acuerdo a la ley de Partidos Políticos al continuar con sus reuniones y declaraciones políticas, y el lehendakari, máxima autoridad de la Comunidad Autónoma Vasca, ignora también esta legalidad argumentando como base para la legitimidad de sus actuaciones no en el respeto a las normas aprobadas por todos sino en su particular idea de cómo resolver el problema del terrorismo.
Para el segundo caso, recordemos el artículo 149 de la Constitución española, que reserva en exclusiva para el Estado la autorización para la convocatoria de referendums, con lo que la propuesta de que el gobierno catalán lo convoque motu proprio es manifiestamente anticonstitucional:


Constitución Española. Artículo 149.

1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias.

1.32. Autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum. [Constitución Española (título octavo)]

Nuevamente un alto dirigente de comunidad autónoma, en este caso el partido del vicepresidente, propone pasar por encima de la mismísima Constitución legitimando nuevamente su propuesta no en el escrupuloso respeto a la legalidad vigente, sino en su idea feliz de lo que debe ser Cataluña en el futuro.

El relativismo legal alcanza ya en España cotas preocupantes, ya que a los máximos dirigentes de comunidades gobernadas por nacionalistas hay que sumar al presidente del gobierno que, menos explícito que los anteriores, antepone también la voluntad de llegar a soluciones al cumplimiento de las leyes. Zapatero, en su penúltimo intento por permitir a Batasuna que ejerza los derechos negados por la justicia habla de "límites interpretativos" para justificar una eventual participación de ETA en las elecciones municipales.

Sin el firme criterio de que la actividad política, como cualquier otra, debe enmarcarse inexorablemente en la legalidad vigente; si se crea la falsa imagen social de que en política las leyes no son tan firmes como para cualquier otra actividad, se habrá abierto la puerta para el desmembramiento del Estado, fundamentado en la convicción ciudadana de la necesidad de contar con unas normas que nos obliguen a todos para permitir una convivencia cívica y próspera.

26.3.07

El proceso

En "El Proceso" que escribió Kafka, el señor K. se enfrenta a un proceso judicial del que no conoce la acusación, ni las leyes que se aplican, ni quién es el acusador. No sabe, ni siquiera, la composición del tribunal que lo juzga.

La confusión y la falta de certezas son una constante en la obra (y quizás también en la vida) de Kafka, y el lector que se sumerge en estos textos comparte la desazón y la sensación de incertidumbre de sus protagonistas, ansiosos en muchas ocasiones de hacer lo que deben, pero incapaces de encontrar el camino correcto por las trabas que entre unos y otros les ponen.
El presidente Zapatero representa la viva imagen de estas fuerzas oscuras que impiden seguir el lógico flujo de los acontecimientos, de conocer cuanto sucede a su alrededor, precisamente por ser uno de los instigadores del proceso. Con Rubalcaba como ideólogo principal y Zapatero como escaparate, las cuestiones más importantes de la política "antiterrorista" de este gobierno no son conocidas por parte de los ciudadanos sino que se van deduciendo de un modo aproximado de las consecuencias que se derivan de ella.

Vamos entrando en la dialéctica del "proceso", para ir comprendiendo la diferencia entre "suspendido" y "roto", entre "permanente" y "definitivo", entre "diálogo" y "negociación". Y en esa semántica vamos también comprendiendo la sinonimia entre "derecho a decidir" y "autodeterminación", "agentes políticos" y "representantes de terroristas", "alto el fuego" y "asesinatos".

Del proceso conocemos poco. No sabemos cuándo empezó, ni cómo. No sabemos si está roto o sigue vivo. No sabemos si hay compromisos adquiridos o no. Pero sabemos que a Otegi le han retirado los cargos, y a De Juana le han concedido la prisión atenuada en su domicilio. Y sabemos que Batasuna está segura de que participará en las elecciones municipales dentro de dos meses. Y que las víctimas son denostadas por el gobierno, y se cuidan de enfadar a los terroristas.
Como K, cuando entramos en el juego de intentar desentrañar aquello que deliberadamente nos ocultan, sólo podemos hacer cábalas y dar por entendido lo que es únicamente un tunel de oscuridad. La oscuridad que nuestro gobierno ofrece a quienes le han dado la posibilidad de gobernar. La oscuridad que ofrece a los ciudadanos.

A nosotros.

16.3.07

Mahoma, Jesucristo y Zapatero

Hace algo más de un año, el 5 de febrero de 2006 escribía José Luís Rodríguez Zapatero en el International Herald Tribune una carta firmada con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en la que, después de expresar su preocupación por el aumento de las tensiones provocadas por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas por varios periódicos europeos, señalaba:

La libertad de expresión es una de las piedras angulares de nuestros sistemas democráticos y nunca vamos a renunciar a ella. Ahora bien, no existen derechos sin responsabilidad y sin respeto por las sensibilidades diferentes. La publicación de estas caricaturas puede ser perfectamente legal, pero no es indiferente y, por tanto, debería ser rechazada desde un punto de vista moral y político. [1][2]


Con motivo de la publicación, subvencionada por el gobierno socialista de Extremadura, de un libro de fotografías pornográficas y escatológicas protagonizadas por Jesucristo y la Virgen María, entre otros personajes cristianos, el presidente del gobierno español ha guardado un hiriente silencio. Se ha de entender que en este caso, no considera que la grave ofensa a los cristianos deba ser rechazada desde el punto de vista moral y político.

Quizás la certeza de que los cristianos españoles, religiosos sin ánimos sectarios o violentos, no responderán más que con la justa indignación a quienes utilizan su propio dinero para ofenderles, anula para nuestro presidente la necesidad de hacer una condena explícita y reduce a humo su convicción de que la ofensa a los sentimientos religiosos constituyen un acto reprobable. A no ser que sea reprobable únicamente la ofensa al Islam. Quizás en eso consiste la Alianza de Civilizaciones que propugna.

El artículo 525.1 de nuestro código penal establece una pena para quien haga escarnio público de los dogmas o las creencias religiosas:

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. [3]


De todas maneras, no debe extrañarnos esta forma de actuar del presidente, que ha hecho del no enfrentamiento su bandera de gobierno. No retiró las tropas de Iraq por convicción, sino por miedo a que España sufriera otro atentado terrorista (sin embargo, no tuvo el mismo miedo para Afganistán). No rebajó la prisión a De Juana Chaos por convicción, sino "para evitar la reacción de la juventud radical, abertzale, vasca". Tampoco su política antiterrorista se basa en la defensa de la libertad y los valores constitucionales, sino en lo que él llama la Paz, es decir, en la negociación con los terroristas para evitar, sea como sea, que maten. No se defienden los valores, sino que se pretente evitar el enfrentamiento.

Así, cuando un grupo amenaza, Zapatero negocia y cede. Si no amenaza, no obtiene nada, porque es fuerte con quien usa la palabra y débil con quien usa la violencia. Por eso arrincona al Partido Popular, porque es consciente que no utilizará más armas que el diálogo, el parlamento y la reacción cívica. Y por eso humilla a la Iglesia Católica, porque no tiene miedo al enfrentamiento con quien sabe que no hará más que protestar.

Mahoma, así, gana peso con Zapatero por la llamada a la guerra santa, y Jesucristo pierde enteros por su defensa de la paz.

[1]: Carta de Zapatero en la web del PSOE
[2]: Noticia de la carta de Zapatero en periodistadigital.com
[3]: Código Penal