16.3.07

Mahoma, Jesucristo y Zapatero

Hace algo más de un año, el 5 de febrero de 2006 escribía José Luís Rodríguez Zapatero en el International Herald Tribune una carta firmada con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en la que, después de expresar su preocupación por el aumento de las tensiones provocadas por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas por varios periódicos europeos, señalaba:

La libertad de expresión es una de las piedras angulares de nuestros sistemas democráticos y nunca vamos a renunciar a ella. Ahora bien, no existen derechos sin responsabilidad y sin respeto por las sensibilidades diferentes. La publicación de estas caricaturas puede ser perfectamente legal, pero no es indiferente y, por tanto, debería ser rechazada desde un punto de vista moral y político. [1][2]


Con motivo de la publicación, subvencionada por el gobierno socialista de Extremadura, de un libro de fotografías pornográficas y escatológicas protagonizadas por Jesucristo y la Virgen María, entre otros personajes cristianos, el presidente del gobierno español ha guardado un hiriente silencio. Se ha de entender que en este caso, no considera que la grave ofensa a los cristianos deba ser rechazada desde el punto de vista moral y político.

Quizás la certeza de que los cristianos españoles, religiosos sin ánimos sectarios o violentos, no responderán más que con la justa indignación a quienes utilizan su propio dinero para ofenderles, anula para nuestro presidente la necesidad de hacer una condena explícita y reduce a humo su convicción de que la ofensa a los sentimientos religiosos constituyen un acto reprobable. A no ser que sea reprobable únicamente la ofensa al Islam. Quizás en eso consiste la Alianza de Civilizaciones que propugna.

El artículo 525.1 de nuestro código penal establece una pena para quien haga escarnio público de los dogmas o las creencias religiosas:

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. [3]


De todas maneras, no debe extrañarnos esta forma de actuar del presidente, que ha hecho del no enfrentamiento su bandera de gobierno. No retiró las tropas de Iraq por convicción, sino por miedo a que España sufriera otro atentado terrorista (sin embargo, no tuvo el mismo miedo para Afganistán). No rebajó la prisión a De Juana Chaos por convicción, sino "para evitar la reacción de la juventud radical, abertzale, vasca". Tampoco su política antiterrorista se basa en la defensa de la libertad y los valores constitucionales, sino en lo que él llama la Paz, es decir, en la negociación con los terroristas para evitar, sea como sea, que maten. No se defienden los valores, sino que se pretente evitar el enfrentamiento.

Así, cuando un grupo amenaza, Zapatero negocia y cede. Si no amenaza, no obtiene nada, porque es fuerte con quien usa la palabra y débil con quien usa la violencia. Por eso arrincona al Partido Popular, porque es consciente que no utilizará más armas que el diálogo, el parlamento y la reacción cívica. Y por eso humilla a la Iglesia Católica, porque no tiene miedo al enfrentamiento con quien sabe que no hará más que protestar.

Mahoma, así, gana peso con Zapatero por la llamada a la guerra santa, y Jesucristo pierde enteros por su defensa de la paz.

[1]: Carta de Zapatero en la web del PSOE
[2]: Noticia de la carta de Zapatero en periodistadigital.com
[3]: Código Penal

2 comentarios:

Anónimo dijo...

realmente te crees todo lo que escribes?? eres realmente patetico creyendote todas las patrañas que suelta el pp. Asi nos va en este pais...

Pache dijo...

No he visto en tu comentario ninguna crítica racional a mi comentario. Sin embargo, sí veo los insultos con los que un sector de la izquierda responde a todo argumento distinto a los dogmas que se tratan de imponer.