16.5.07

La decisión sobre Irán

La situación en Irán empieza a asemejarse a la vivida entre 2002 y 2003 con Iraq. Las exigencias de la ONU son ignoradas por el país y se ha establecido un último plazo. Lo que venga a continuación debe decidirse ahora.

El pasado 24 de marzo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas advertía al país islámico en su resolución 1747 de que debía adoptar sin más demora las medidas que habían sido exigidas por el OIEA para garantizar que su programa nuclear se dedicaba únicamente a fines pacíficos. Además, daba 60 días al Director General del OEIA -falta una semana para concluir el plazo- para presentar un nuevo informe a partir del cual la ONU tomará una decisión. En caso de que no se hayan cumplido las exigencias, como parece probable, el Consejo de Seguridad adoptará las medidas que consideren apropiadas en base al capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. Este capítulo es el dedicado a las acciones de guerra.

En román paladín, el Consejo de Seguridad está allanando el camino para una posible intervención militar en Irán. Ha exortado a los países miembros a que no vendan armas ni financien de ningún modo a Irán, salvo para acciones humanitarias, e incluso a que no colaboren o dejen entrar en sus países a quienes colaboren con el progrma nuclear iraní.

En octubre de 2002, el Consejo emitió su famosa resolución 1441 en la que daba una última oportunidad a Iraq para enviar un informe exhaustivo de sus programas para el desarrollo de armas de destrucción masiva, para lo que se estableció un plazo de 30 días, advirtiéndole que el incumplimiento de estas obligaciones daría lugar a graves consecuencias.

Iraq volvió a incumplir sus compromisos y el Consejo, como es desgraciadamente habitual, no pudo llegar a un consenso para hacer efectivas las amenazas proferidas. Estados Unidos lideró una coalición de países que recogieron el testigo de la anquilosada ONU y el resto de la historia es conocida: Naciones Unidas reconoció la autoridad de las potencias invasoras, tomó el mando de las fuerzas ocupantes e instó a los Estados miembros a colaborar con la fuerza presente en Iraq.

Pero durante la intervención, y sobre todo después, aparecieron adalides de la eterna y simplista paz que protestaban por la "unilateralidad" de la respuesta militar anglonorteamericana.

Es probable que con Irán veamos una película similar. Las amenazas de la ONU ya son evidentes, la posición de Ahmadinejad también es conocida y tiene pocos visos de cambiar. Una vez que venza el plazo, una vez que el informe final se reciba y cuando se constaten de nuevo los incumplimientos, el Consejo puede volver a paralizarse.

Estamos nuevamente en el punto de partida y es ahora, y no a toro pasado cuando hay que realizar los apoyos. Cuando Teherán no asuma sus compromisos con la comunidad internacional, ¿qué se debería hacer? Cuando han fallado las opciones diplomáticas, cuando ha fallado el corte de la financiación, y cuando las amenazas de las Naciones Unidas no son suficientes, ¿cuál debe ser nuestra opción? Es muy fácil sumarse al carro de los hechos consumados, permanecer en el cómodo silencio hasta que una opción no parece la más adecuada para proferir, indignado, que otra opción hubiese sido mejor. Las decisiones, sin embargo, hay que tomarlas antes.

¿Qué vamos a hacer con Irán cuando fracase la diplomacia y estén cerca de conseguir el arma nuclear? El reloj corre.

No hay comentarios: