28.5.07

Navarra en la encrucijada

Lo más relevante de las elecciones autonómicas y municipales celebradas ayer, además de la aplastante victoria en la capital, es el decisivo escenario que se presenta en Navarra. En la comunidad foral se ha deshecho la mayoría que garantizaba el gobierno de UPN y, aunque el partido hermano del PP ha ganado con claridad las elecciones, van a ser los pactos post-electorales los que decidan el partido que finalmente podrá formar gobierno.

Será un momento trascendental que influirá, de manera decisiva, en el resultado de las próximas elecciones generales, sean adelantadas o no.

El Partido Socialista de Navarra apuesta claramente en su programa electoral por mantener el estatus de Navarra como Comunidad Autónoma. En la página 99 dice, textualmente:

La política institucional del PSN-PSOE respecto a Navarra ha sido clara y concreta: Navarra es y debe seguir siendo una Comunidad Foral, con estatus jurídico-político propio y diferenciado basado en lo político en la LORAFNA y en lo económico en el Convenio Económico.

A pesar de que después se enreda en matices de una forma más difusa diciendo que el discurso del PSN sobre Navarra "pivota sobre las personas más que sobre los territorios" o que los socialistas definen "la Comunidad Foral de Navarra como una comunidad política compleja", la intención de mantener el estatus jurídico de la Comunidad se ha expresado con claridad.

Unión del Pueblo Navarro ha obtenido en estas elecciones 22 escaños, 10 más que el PSOE, que tiene los mismos que los anexionistas Nafarroa-Bai, quienes defienden una Navarra plural, abierta, bilingüe, abertzale, progresista, vasquista, social y solidaria, es decir, Euskal Herria, que dicen los Batasunos.

Ante tanta diferencia de proyecto, al PSN se le plantean dos únicos escenarios. El primero es continuar con la política de aislamiento del PP, la política del cordón sanitario, aliándose con quien sea necesario para evitar que la mitad de España esté representada en los gobiernos, aún a pesar de vulnerar su programa y su posición histórica como partido nacional.

El segundo escenario es, precisamente, romper esta tendencia y hacer lo que la ciudadanía realmente demanda de los partidos nacionales: que se entiendan y que gobiernen. Que el PSN apoyase la candidatura de Miguel Sanz para repetir como presidente de Navarra supondría el inicio del necesario giro del PSOE para recuperar la moderación y escapar de la espiral separatista de la que ha estado, y está, preso desde que decidió que todo valía para conservar sus cotas de poder.

Los ojos de la ciudadanía están puestos en el siguiente movimiento estratégico del Partido Socialista, que debería hacer una detenida lectura de los resultados electorales para responder a los intereses de quienes les pagan el sueldo y a quienes tienen que servir.

1 comentario:

Á. Matía dijo...

No son tontos y harán lo posible porque de cara a las generales todo parezca muy bonitoooooo