30.5.07

Políticas socialistas.

Socialista, sensu stricto, es el que propone la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción, así como la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes. Esto es, el comunismo.

Socialista, sensu lato (en sentido amplio), es socialdemócrata, es decir, que renunciando a la propiedad pública de los medios de producción, quiere reservar para el estado su regulación y control.

El liberal apuesta por la libertad individual en lo social y político, y en lo económico por la iniciativa privada, en oposición a la injerencia de lo público, es decir, del Estado.

En los países occidentales con democracias consolidadas los gobiernos suelen alternar entre estas dos últimas corrientes políticas, liberal y socialdemócrata, con lo que la legislación no suele convencer ni a unos ni a otros. Los liberales suelen achacar a los socialistas la injerencia injustificable del Estado en los negocios privados de los ciudadanos, y los socialistas el poco apego de los liberales a someterse al control público establecido en los correspondientes reglamentos.

La Constitución Española, en su artículo 38, reconoce la libertad de empresa, probablemente de un modo que no convence ni a socialdemócratas ni a liberales:

C.E. Artículo 38
Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.

Desde el punto de vista liberal, esta libertad empresarial se considera un imperativo. Jesús Huerta de Soto, catedrático de economía política, sostiene que en el campo de la ética social se hace inevitable aceptar el principio ético de que "todo ser humano tiene derecho natural a los frutos de su propia creatividad empresarial".

Sin embargo, desde la izquierda se sostiene que es el Estado quien debe administrar esta iniciativa empresarial por el bien de la economía. La Ministra de Cultura, Carmen Calvo, había presentado la Ley del Cine, que obligaba a las cadenas de televisión a invertir un 5 o un 6% de sus ingresos en cine español, que por lo visto está maltrecho porque no tiene espectadores suficientes y por tanto no genera el dinero necesario para seguir produciendo.

Las cadenas de televisión consideraron esta medida un "gravamen anticompetitivo y antinatural", negociaron, y finalmente parece que han conseguido hacer rectificar al ministerio, y que no exista una obligación fija de inversión.

Esto es, básicamente, como si usted produce en sus campos naranjas con mucho éxito, y su vecino cultiva cardos borriqueros para la venta al por mayor, con una respuesta nula al no convencer a un número de clientes suficiente para que el negocio sea rentable. Entonces, viene el gobierno y le dice a usted, productor naranjil, que tiene que darle un porcentaje de lo que usted ingresa de la venta de sus productos al ineficaz productor de cardos.

Oiga usted, si el productor de cardos no gana dinero con ellos, que los venda más baratos, que regale tazas de desayuno con ellos o que se dedique a otra cosa, que son las tres salidas de un negocio que no es rentable: la búsqueda de la competitividad reduciendo márgenes, la oferta de un valor añadido, o el cambio o cierre de la empresa. Lo que es impensable es que yo, que he podido sacar adelante con mi esfuerzo un negocio, vea reducida mi rentabilidad por la incompetencia de otro empresario, incapaz de vender un producto malo y caro.

2 comentarios:

Á. Matía dijo...

El cine se fomentan con talento y no con subvenciones.

gonlor dijo...

Excelente Blog.

Lo que está claro es que si miras un mapa del mundo verás que allí donde se defiende:

+ La libertad individual
+ La libertad de pensamiento
+ La libertad de prensa
+ La libertad de asociación,
+ La libertad de opinión
+ La propiedad
+ El libre mercado
+ El Estado de Derecho

LA GENTE PROGESA.

Es algo matemático y es algo que ningún progre amigo del intervencionismo puede rebatirte.

Un saludo