28.6.07

Política de apaciguamiento

En 1938 se celebró la Conferencia de Munich, donde los firmantes del pacto que surgió de ella (Francia, Reino Unido, Alemania e Italia) acordaron permitir a la Alemania nazi anexionarse los Sudetes, una parte del territorio de Checoslovaquia, cuyo presidente no fue invitado a participar en las conversaciones.

Esta reunión supuso la culminación de la política exterior del entonces Primer Ministro del Reino Unido, Neville Chamberlain, conocida generalmente como política de apaciguamiento (appeasement policy), que pretendía salvaguardar la paz mundial cediendo a las exigencias expansionistas de Adolf Hitler.

A su regreso a Inglaterra tras la firma del acuerdo, trató de convencer a la ciudadanía de que cediendo en parte a las pretensiones del régimen nazi había conseguido evitar un mal mayor.

Traigo la Paz de este siglo". Neville Chamberlain.

Winston Churchill, por su parte, criticaba duramente la política antibelicista y de apaciguamiento de Chamberlain, abogando por la necesidad de fortalecer militarmente a Gran Bretaña viendo los movimientos que estaba realizando Hitler. Cuando el Primer Ministro regresó de la Conferencia de Munich, Churchill predijo:

Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra; habéis elegido la indignidad, pero tendréis también la guerra." Winston Churchill.

Tan solo 18 meses después de la firma del acuerdo estallaba la Segunda Guerra Mundial y la política de apaciguamiento se hundía en el descrédito. Desde entonces, Chamberlain apoyaría la política de su sucesor en el gobierno británico, el propio Churchill.

La política del Presidente Zapatero en esta legislatura ha sido, fundamentalmente, la recuperación del apaciguamiento de Chamberlain tanto ante la amenaza exterior como ante la interior. Como líder de la oposición ya abogó por retirar las tropas de Iraq para evitar que los terroristas islámicos atentasen en España. Así, en cuanto ganó las elecciones, y a pesar de las resoluciones de la ONU que pedían la colaboración de todos los países para enviar tropas a estabilizar Iraq, Zapatero retiró a nuestros soldados "en beneficio de la seguridad de los militares españoles", lo que sirvió para que líderes chiítas revocasen sus instrucciones para atentar contra las tropas de España mientras se retiraban. Ya se sabe, a enemigo que huye, puente de plata.

No pudo retirarse de Afganistán, y no puede hacerlo del Líbano por la tremenda presión de nuestros aliados, que no entienden que España falte a las obligaciones que tiene como miembro de la ONU, de la OTAN y como octava economía del mundo.

En el plano interior, un gran "proceso de paz" fue presentado por Zapatero, y pactado con los terroristas de ETA desde los tiempos en que Aznar confiaba en que el líder de la oposición le apoyaba en la estrategia de la derrota de los asesinos. Las cesiones a los que empuñan las pistolas y montan las bombas fueron constantes: se arrinconó al Partido Popular en el parlamento, se dejó de escuchar a las víctimas, se hizo caso omiso de la sentencia del Tribunal Supremo en que ilegalizaba Batasuna y no sólo permitían sus actos, sino que el PSOE se reunían con ellos con luz y taquígrafos; se paralizó de forma efectiva la ley de partidos para permitir a ANV presentarse a las elecciones, De Juana Chaos volvió al País Vasco en régimen de semi-libertad y Otegi se convirtió en intocable para la justicia. Además, el Presidente pactaba con los pistoleros sus propias declaraciones institucionales.

Hoy sabemos, además, que como sospechábamos todos, se negociaba políticamente con Navarra. ETA exigía que el PSOE se comprometiera públicamente a defender un único órgano de gobierno para ambas Comunidades, cosa que el Presidente del PNV no estuvo dispuesto a aceptar como chantaje a punta de pistola. El PSOE no sabemos qué dijo porque no informa a los españoles, pero este episodio sucedió solo un mes antes de que Zapatero nos asegurase que el proceso iba viento en popa y que el año que viene estaríamos mejor que el presente. Como es conocido, ETA colocaba una gran bomba en el aeropuerto de Barajas en ese mismo momento.

Podemos suponer, entonces, que las reivindicaciones soberanistas y anexionistas no suponían para el gobierno un impedimento para continuar negociando con ETA, como lo hizo después del asesinato de dos ciudadanos, como lo hizo durante la campaña electoral y como sospechamos que sigue haciendo en este mismo momento.

El apaciguamiento no le funcionó a Chamberlain porque supuso que Hitler se conformaría con una parte de lo que pretendía, como supone Zapatero que ETA renunciará a alguna de sus demandas históricas y que el integrismo islámico será condescendiente con un país que se posiciona de forma tibia con sus pretensiones. Hitler, sin embargo, percibió debilidad en el Primer Ministro inglés como la perciben ETA y los integristas en el español.

Rajoy, como Churchill, opta por la contundencia consciente de que, además de la indignidad y la humillación, no nos podremos librar de la guerra.

5 comentarios:

fernando dijo...

todas las comparaciones son odiosas. Y en esta caso también, sobre todo, al comparar a un sensacional político como Churchill con Rajoy.

Rajoy no le llega ni a altura de los zapatos a Sir Winston Churchill

Montse dijo...

Desde luego. Se te llena la pluma de historia. Pero mal entendida y podrás confundir a tus convencidos pero lo que dices de Zapatero y de Rajoy es todo una gran sarta de mentiras, y muy gordas.

Me aúno con Fernando. Comparar a Rajoy con Churchill demustra tu total desconocimiento y manipulación de la historia.

Como siempre, según tus intereses partidistas.

Á. Matía dijo...

Estoy con Fernando...

Claro que si tuvira que comparar a Zapatero...

Pache dijo...

Entonces estamos de acuerdo en la similitud de las respuestas de Chamberlain y Zapatero ante los retos a los que tuvieron que enfrentarse. Apaciguamiento e indignidad es lo que escogieron ambos, y ambos obtuvieron esta última, que no sirvió para apaciguar a nadie.

Rajoy, como Churchill, poco valorado antes de gobernar, lleva años denunciándolo.

Anónimo dijo...

Sir Winston Churchill un gran hombre?? a ver, ¿han estado en coma en los ultimos años? El sr Churchill, aunque salvó a su nación, fue nefastisimo ... que pronto olvidamos que este "gran hombre" intentó hacer un pacto con Hitler, Mussolini y el Papa para volverse todos contra Stalin (esto podría tener justificación) y contra todos la izquierda centroeuropea e italiana. ¡Joder! Que los guerrilleros anarquistas y socialistas tuvieron que huir del norte de Italia a la Yugoslavia para que los partisanos les protegieran. Ese es el gran hombre: mando matar a quienes le habían ayudado contra los nazis y los fascistas italianos a la primera oportunidad y en plena guerra aun.