4.6.07

Ruedas de molino (troceaditas)

El ejecutivo de Zapatero tiene bien claro que la sociedad española es solidaria, luchadora y generosa. Pero sabe también muy bien que es increíblemente olvidadiza. Es por ello que cuando el gobierno quiere hacer comulgar a los españoles con una rueda de molino no se la ofrece toda de una vez, sino que la trocea y la separa en el tiempo. De esta manera la gente se irá tragando la piedra de tal manera que para cuando se quieran dar cuenta ya estarán terminando la difícil digestión.

El caso del proceso de rendición del Estado, que Zapatero llama de "paz" e Ignacio Camacho presenta siempre de forma muy acertada como la letanía de la "pazzzz", es el paradigma de esta dosificación del trágala.

Hace un año Zapatero estimó que sería demasiado chocante para los españoles que anunciase iba a liberar al etarra De Juana Chaos, asesino de veinticinco personas, a pesar de que estaba condenado por haber amenazado a jueces y funcionarios, haciendo uso de su potestad de conceder beneficios penitenciarios. Y como la rueda era muy grande, decidió trocearla para que los españoles tomásemos, todos los días, nuestra racioncita de noticia indignante.

Nos dijo que abogaba por el cumplimiento íntegro de las penas, después que no negociaba con terroristas, después que debía tener la mejor información. Más tarde, que como Presidente tenía la obligación de buscar una oportunidad para la paz. A continuación, que dialogaría con los terroristas en ausencia de violencia. A pesar de que había violencia, empezó a dialogar aunque diciendo que no negociaría. De Juana se pone en huelga de hambre y Zapatero saca pecho diciendo que no cederá al chantaje. A continuación la Fiscalía cambió su petición de pena para De Juana, de 96 años a 13, con la consiguiente espantada del fiscal que se oponía a ese cambio. La Audiencia Nacional le condena a 12 años y el Supremo lo rebaja a 3.

Cuando ya habíamos digerido todo esto, el gobierno concede privilegios al terrorista en el hospital: permite a su novia dormir con él e impide que la cacheen los policías que lo custodia. Además, un poco más tarde Zapatero rebaja el régimen penitenciario del asesino y lo envía al País Vasco para que se recupere, probrecito, de su voluntaria convalecencia cerca de su familia. Dice el gobierno que es por razones "humanitarias" y recuerda al episodio humillante de Josu "Ternera" en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

La gente se indigna pero Zapatero niega sistemáticamente los siguientes pasos que tiene en la agenda para que pensemos que la afrenta termina en el momento actual. Siempre en el actual, en el que estemos. Pero cada día amanecemos con una sorpresa.

De Juana recibe el alta, curiosamente cuatro días después de las elecciones, y el gobierno lo envía a su casa. No a la cárcel a que cumpla su condena, sino a su casa. ¿Por qué? Para evitar males mayores, dicen desde Interior. Y harían gracia si no hablasen de traición, las palabras de Zapatero de que no cedería al chantaje.

Y cuando aún no hemos digerido este último pedazo de la rueda de la humillación ante ETA, resulta que al señoriíto De Juana no le quedan bien las pulseras y sus amigos aluden a compromisos firmados con el gobierno que indican que habían pactado no sólo que le enviasen a casa, sino que no estuviese controlado con ninguna pulsera, sino por llamadas telefónicas.

Se está conviertiendo en una digestión extraordinariamente pesada de un menú preparado con esmero para engañar al cliente. Pero cuando los ingredientes están podridos, no hay cocinero que saque provecho.

1 comentario:

Á. Matía dijo...

Después de lo ocurrido hoy, espera una entrada tuya, jeje