27.6.07

Zapatero decreta el fin de las guerras

Cuando Francis Fukuyama predijo "El fin de la historia" se planteaba un mundo basado en la economía y política liberales, sin lucha entre las diferentes ideologías. Lo que Fukuyama no podía imaginar es que quince años después de su popular libro, José Luís Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España, iba a conseguir "el fin de la guerra".

La última guerra de la historia de la humanidad fue la guerra de Iraq, que para el Presidente resultó ser una guerra injusta e ilegal. Tal vez fue esa sensación de injusticia la que provocó en el mundo una reacción de paz y solidaridad global que cruzó todas las fronteras haciéndolas añicos y dibujando un gran arco iris representativo de la alianza de civilizaciones que se estaba forjando. Los hombres ya no harían guerras nunca más. El adalid de la paz, con sus hermosas palabras, había logrado la comunión de razas y culturas, dispuestas a estrecharse las manos y olvidar el pasado.

Sucede que conflictos armados sigue habiendo. En Líbano, Afganistán, Palestina, Israel y en otras muchas regiones del mundo. Pero eso ya no son guerras, aunque haya potencias enfrentadas, armas de última tecnología, ejércitos, disparos, tanques y bombas. En estos casos, según el Presidente, nos encontramos ante misiones humanitarias o misiones de paz.

Uno podría pensar que si un ejército viaja a una zona de conflicto armado en misión de paz será porque quiere establecerla allí donde no la hay, y si no hay paz será porque la zona está en guerra. Quien haga esta reflexión estará equivocado porque el Presidente ha abolido la guerra como abolió Batasuna. Es ilegal y por tanto no existe. Aunque se vea, aunque no haya cambiado, aunque siga siendo exactamente igual que el día anterior o que hace un año, el Presidente ha dicho que no hay guerras y no las hay. La abolición nominal de la guerra trata de cuajar entre los españoles.

En el momento actual, 690 militares españoles están en Afganistán, 480 en Kosovo, 200 en Bosnia y 1.100 en Líbano. Estos últimos bajo mandato de la ONU, que pretende hacer cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad, entre ellas la número 1701, de 11 de agosto de 2006, en la que establece que las fuerzas de las Naciones Unidas en el Líbano en las que se engloban las tropas españolas (FPNUL) deberán apoyar a las fuerzas armadas Libanesas a medida que intentan desplegarse por el sur del país, controlado por Hizbulá.

Un ejército que trata de desplegarse en una zona controlada por otro, que no pretende retirarse, es un ejército en guerra. Y por eso, cuando seis militares que forman parte de ese ejército mueren porque se les ha colocado una bomba, mueren en un acto de guerra, y ese es el reconocimiento que el país al que pertenecen debe darles, el reconocimiento a quien ha muerto jugándose la vida en una guerra que pretende restaurar la libertad y la paz en un país que carece de ellas por los intereses de muchos, que tratan de utilizarlo para su propio beneficio.

La concesión a estos militares de la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo es una consecuencia del intento de abolir la guerra por la eliminación de la palabra que pretende el Presidente Zapatero. Ese distintivo no se corresponde con la misión española en Líbano como no se correspondía con la misión española en Afganistán cuando se le concedió a Idioa Rodríguez, la primera militar española muerta en zona de conflicto. Es el rojo el distintivo que se concede por las acciones en conflicto armado, y es del correspondiente reconocimiento del que les hurta el presidente, obsesionado con retorcer la semántica para tratar de conjugar sus huecas palabras con la cruda realidad.

2 comentarios:

fernando dijo...

Lamentable Zapatero una vez más. No ha salido a dar la cara hasta hoy, varios días después del atentado.

Y encima trata así a los soldados y todo por no querer decir lo obvio: hay guerra en Líbano.

Montse dijo...

Vamos a ver. Como nos gusta tergiversar la realidad.

A Iraq se le invadió porque sí. Se le hizo la guerra sin más. Se fue allí a matar ya destruir. MISIÓN DE GUERRA.

En Líbano y en el resto que nombras, se va a intentar devolver la normalidad, en MISIÓN DE PAZ y bajo mandato de la ONU.

Es inútil hablar al que no quiere escuchar - mejor al que no le gusta escuchar-.

La actitud de Zapatero?
Ójala nos dure muchos años más y no tengamos que ver a Rajoy y al resto de mosqueteros en el gobierno.