8.10.10

Bienvenido a la realidad, Presidente.


Zapatero terminará con un discurso liberal, de apertura de mercados, de poca intervención de los poderes públicos y de rebaja de impuestos. Será una catarsis.

Si no fuera porque le conocemos, pensaríamos que es un ingenuo que está aprendiendo, día tras día, lo que es un gobierno, un sistema financiero, un mercado o un ajuste. Podríamos pensarlo porque se ha pasado muchos años gastando y gastando, sin pensar mucho en los ingresos. Como si el Estado tuviese una fuente de financiación aparentemente inagotable. Como si España tuviese el petroleo de Kwait.

Cuatrocientos euros para todos los asalariados (pobres y ricos), ocho mil millones de euros para obras en todos los ayuntamientos en plena crisis, dos mil quinientos euros por cada nacimiento desde el mismo día en que el magnánimo líder lo anunció en un debate parlamentario, o doscientos diez euros para todos los jóvenes que alquilen un piso. Qué bonito sería si todo fuese factible y sostenible en la economía española actual.

Pero como no lo es, cuando ha visto que ya no podía gastar gratis, ha tenido que subir los impuestos, alucinado de tocar con la yema de sus dedos el fondo de la hucha. El IVA, el IRPF, la luz, el gas, y otros muchos han sufrido subidas. Se han recortado beneficios sociales anunciados o ya instaurados: se acabaron los cuatrocientos euros "de Zapatero", se retrasa el permiso de paternidad de 30 días, se ha reducido el sueldo a los funcionarios, se han congelado las pensiones, y sigue, y sigue.

¿No sabía el gran timonel que pasaría? ¿No sabía que la economía no estaba en un estado que permitiese el lujo de mejorar las condiciones sociales de todos los españoles? ¿No sabía que aumentaba el paro? Cada mes, el Estado tiene que gastar unos dos mil millones de euros en prestaciones por desempleo. Es tal la sangría, es tan grande la vía de agua, que cualquier ahorro en cualquier departamento ministerial se hace ridículo en comparación.

Hasta ahora seguía hablando de los derechos de los desempleados, como si el desempleado no fuese un trabajador privado de un trabajo, su derecho elemental.

Ahora, alucinado por el silencio al agitar la gran hucha del Estado, habla de las contradicciones de la izquierda, habla de que él puede tener principios claros pero que "llega un momento en el que necesitas recursos para llevarlo a cabo y los recursos se generan cuando la economía funciona".

¡Eureka! Bienvenido a la realidad. Le estábamos esperando.

Ahora, por favor, retírese y permita a los ciudadanos elegir quién puede sacarles de este problema.

Autor de la imagen: Monika Flueckiger

2 comentarios:

MAGO dijo...

Bienvenido a la Blogosfera .

Saludos

Carlos Díaz-Pache dijo...

Muchas gracias, MAGO. Nos leemos :)