18.1.11

Ni con censura

Ramón Jáuregui, ministro de la Presidencia del Gobierno de España, anunció ayer la creación del "Consejo Estatal de Medios Audiovisuales". El organismo censor, que será creado a imagen y semejanza del Consejo Audiovisual Catalán y su réplica andaluza, tendrá capacidad interventora y sancionadora sobre los contenidos de los medios públicos y privados que "violenten radicalmente los principios en los que se configura nuestra convivencia", y sería bueno que también lo hiciese sobre los que incorporan "valores devaluados de convivencia" o "climas de crispación y enfrentamiento".

Sin que se le moviese un solo músculo de la cara que denotase su incomodidad por anunciar que instalaba de nuevo la censura en España, Jáuregui explicó que el Consejo ayudará a las televisiones a "hacer una reflexión" sobre sus contenidos. Una reflexión con sanciones.

En Cuba, modelo en el que muchas veces la izquierda española se mira, también están preocupados por estos temas, y por eso tienen una bien engrasada maquinaria de control para evitar contenidos que "violenten los principios de la convivencia". De hecho, cuando alguien intenta sortear este control, el gobierno cubano advierte de que los medios no controlados podrían emitir "contenido desestabilizador y subversivo". Jáuregui, sin embargo, considera que Cuba debe evolucionar hacia la democracia y la libertad. ¿Por qué tiene que evolucionar Cuba hacia la libertad si España involuciona hacia la dictadura?
Varias cuestiones muy graves se desprenden de la intención del gobierno:
  • El gobierno tendrá capacidad interventora y sancionadora sobre los medios de comunicación. Solo un juez debería intervenir sobre los medios de comunicación, cuando sus contenidos sean contrarios a la ley, y no a los "valores de la convivencia", expresión equívoca, ambigua y fuente de inseguridad jurídica. La Constitución Española garantiza la libertad de expresión y de forma explícita (Art 20.2) impide la censura.
  • El gobierno es el garante de la moral. Las cuestiones morales, en una democracia, son cuestiones que pertenecen a la esfera privada de las personas, del mismo modo que (o por causa de) su ideología y su credo. El gobierno, que es tan beligerante contra la injerencia de la Iglesia en la sociedad, está destapando sus cartas. No es beligerante porque piense que no se debe imponer una moral a los ciudadanos, sino porque piensa que no debe ser la iglesia sino el gobierno quien imponga su criterio moral a los ciudadanos por la vía de la censura y la sanción.
  • El gobierno promete no caer en la arbitrariedad. Es una posición clásica de quien abusa. Pide poderes extraordinarios que promete no ejercer de forma indiscriminada. Pues mire, sin darle esos poderes ya nos garantizamos que no los ejerza de forma contraria al interés general.
Este gobierno tiene una tendencia muy marcada a intentar establecer comisiones administrativas para suplantar al poder judicial (como en el caso de la Ley Sinde). Tal vez sea porque Montesquieu ha muerto. Tal vez porque este gobierno nunca creyó en la separación de poderes, o tal vez porque, desesperados con la situación política actual, creen que únicamente a través de la censura y la coacción podrán cambiar una tendencia que les resulta agobiante, y es la de la pérdida del poder.

Pero ni con esas.

Autor de la imagen: Friends of Europe

1 comentario:

NNGG Ciudad Lineal dijo...

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