26.5.11

Rebelión en la granja de Sol

La acampada que desde hace quince días se desarrolla en la Puerta del Sol y que se organizó de forma exquisita y envidiable durante los primeros días, está virando su rumbo hacia un movimiento lúdico, progre y antisistema muy alejado de la indigación que llevó a su constitución como movimiento cívico.

La crisis, el paro y el descontento con la clase política llevaron a una rebelión rápida que exigía a los representantes de los ciudadanos transparencia, eficacia y sumisión a la voluntad popular.

Pero como en la granja que describió Orwell, estos principios rápidamente derivaron en lo contrario de lo que se pretendía defender. En el libro, gracias a la tiranía impuesta poco a poco por el cerdo Napoleón al resto de los animales, el principio de que "todos los animales son iguales" termina redactándose de tal forma que todos son iguales "pero algunos animales son más iguales que otros". Lo de que "ningún animal beberá alcohol" termina incorporando más tarde la coletilla "en exceso", y lo mismo sucede con el resto de las premisas que inicialmente eran limpias, puras y regeneradoras.

Del mismo modo, la libertad de expresión que defendían en la #spanishRevolution se convirtió en libertad de expresión sólo para los portavoces, una invitación a callarse para todos los demás y la instalación de la censura en los comentarios de su página web.

La premisa de que se constituían como un movimiento integrador y regenerador donde cabía todo el mundo fue dinamitada con la inclusión en su manifiesto de llamadas a nacionalizar la banca, las empresas públicas previamente privatizadas y el cierre de de las centrales nucleares, por poner algunos ejemplos.

La seriedad de estar protestando y hablando de reformas políticas se fue desdibujando a medida que se retrasaban las asambleas importantes y ganaban peso comisiones delirantes como la de "espiritualidad", entre cuyas responsabilidades está la de impartir un taller de cuencos tibetanos.

Los acampados de Sol han consituído comisiones políticas, logísticas y de intendencia para permanecer en su sitio durante unos días, pero el desarrollo de una sociedad es mucho más complejo que eso, y requiere de la experiencia de los miles de años que lleva el ser humano poblando este pequeño planeta azul.

Esa experiencia ha desembocado en un sistema con imperfecciones pero bastante eficaz en el que las personas pueden sentirse razonablemente seguras, expresarse libremente y desarrollar su plan vital sin imposiciones externas.

Cierto es que la falta de empleo, las ataduras bancarias o la falta de financiación son importantes escollos con los que las personas se ven obligadas a lidiar y que enturbian el desarrollo del plan de vida deseado, pero unas viejas y huecas consignas sesenteras, el reiki y las llamadas a tumbar el sistema no mejorarán la vida de nadie.

Es imperativo que la sociedad civil reclame su espacio, que oblige a una administración hipertrofiada a devolver el protagonismo a la gente, que colabore con los poderes públicos y que les inste a actuar con seriedad y eficacia, y que pida un compromiso a todos para mejorar la situación del país.

Los cerdos de la granja tratarán de convertir una reivindicación sana y legítima en un baile de perroflautas iluminados.

25.5.11

22M. Resultados, falacias y soluciones.

El resultado electoral del domingo ha certificado el hundimiento del PSOE en toda España y la confianza que tienen los ciudadanos en el Partido Popular en momentos de crisis para solucionar, al menos, los problemas de la economía. Los partidos políticos y los comentaristas han analizado estos resultados, destacando la visión de quien defiende que los votantes ha castigado el giro a la derecha del PSOE.

Si fuera cierto que una parte del electorado socialista ha castigado las últimas medidas de Zapatero por ser, supuestamente, de derechas, podrían haber basado en una serie de premisas falsas:
  • A ZP se le apareció una crisis que nadie esperaba y el pobre lidió con ella lo mejor que pudo. Falso porque hubo muchas personas e instituciones que le advirtieron del drama que se le venía encima mientras él lo negaba y criticaba a quienes insistían.
  • Zapatero hizo lo mejor que se podía hacer hasta que la situación fue insostenible. Falso. Una vez aceptó la crisis, tarde, en lugar de contener el gasto y fomentar la austeridad en las administraciones, se lanzó a una espiral de gasto público y subida de los impuestos en una huída hacia delante que pagaremos durante muchos años.
  • Las políticas de izquierdas pueden sacarnos de la crisis. Falso. Esta crisis ha desvelado la cara más ineficaz del socialismo. "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero de los demás", dijo acertadamente Margaret Thatcher. Mientras pudo gastar el dinero que había dejado el gobierno de Aznar en las saneadas cuentas públicas, las reservas de oro y el dinero que nos prestaban a un interés cada vez más alto, pretendió dar la impresión de que tenía la situación controlada. Y no era cierto.
  • Esta crisis la ha provocado el capitalismo, luego hay que cambiar el sistema. Falso. El capitalismo ha llevado a la humanidad a la mayor cota de prosperidad que haya conseguido en su historia. Las políticas de libertad en el mercado han generado empleo y riqueza allá donde han permitido su implantación. Solo la ineficacia de los organismos reguladores, la perversión del sistema por los gobiernos y el sostenimiento artificial de empresas ineficaces nos han llevado a esta situación.
  • Zapatero había conseguido hasta ahora mantener los derechos sociales. Falso. El primer derecho social de los ciudadanos es disponer de un trabajo (y no de un subsidio) para poder organizar su vida como mejor les parezca. La destrucción de empleo tiene muchos padres, pero el principal es el de un presidente del gobierno que ha puesto zancadillas a las pequeñas y medianas empresas de España, que suponen un 80% del tejido productivo del país, dificultándoles la contratación, restringiéndoles los horarios, aumentándoles los impuestos y en definitiva, entrometiéndose en el ejercicio de su libertad de empresa.
  • Zapatero ha decidido dar un giro a la derecha. Falso. Zapatero no ha tenido más remedio que hacer en España lo que le han mandado desde Estados Unidos y la Unión Europea, certificando que la española es una economía intervenida de facto. Es otro de los dramas de la situación: Zapatero, ni siquiera ahora parece darse cuenta de cuál es el rumbo que debe tomar y solo ejecuta instrucciones de forma automática y a regañadientes.
Lo que realmente ha sucedido es que los ciudadanos han reconocido en los gobiernos socialistas a los verdaderos culpables de la situación económica y social del país, y han decidido que necesitamos soluciones y no más problemas.

Lo que realmente ha sucedido es que el ciudadano medio se ha cansado de la falacia de que los obreros deben votar al PSOE y que sólo los ricos y los empresarios deberían votar al PP. Saben que las políticas del PSOE han dado como resultado que hay cinco millones de personas sin empleo y que uno de cada dos jóvenes que quiere trabajar, no puede. Y eso no es muy obrero.

Lo que en definitiva ha sucedido, citando al inefable Rubalcaba, es que España se merece un gobierno que no les mienta.

12.5.11

Por qué es una vergüenza lo de Bildu


La presencia de Bildu en las elecciones autonómicas y municipales del próximo 22 de mayo ha sido celebrada desde los sectores nacionalistas y desde gran parte de la izquierda española. Lo que se percibe desde estos sectores como un triunfo de la democracia es una vergüenza desde cualquier punto de vista.

Debemos recordar que se demostró judicialmente que Batasuna era una parte de ETA, creada por ETA y al servicio de ETA. Con la ley de partidos políticos en la mano el Tribunal Supremo ilegalizó Batasuna por estar al servicio de una organización terrorista. Otros partidos como ANV continuaron su labor, y pese a que el gobierno les permitió la entrada en las instituciones impugnando solamente la mitad de las listas, el Tribunal Supremo pudo finalmente ilegalizarlos. Y no fue por apoyar el terrorismo o por tener unos estatutos dudosos, sino por ser continuador de Batasuna, y por tanto un instrumento de ETA.

Más tarde fue Sortu, un plan A tan falso y descarado que no engañó a nadie, y rápidamente fue desmantelado. Nuevamente por ser instrumental de ETA y sucesor de Batasuna, y no por sus estatutos, que rechazaban expresamente la "violencia". En ese momento se lanzó el plan B, que era el de verdad: Aprovechar la legalidad de un partido político para formar una coalición que pondría a los jueces en el compromiso de impedir la presentación a las elecciones de un partido tradicional de la escena vasca.

Eusko Alkartasuna seguía una trayectoria abocada a la desaparición. De los trece diputados obtenidos en el parlamento vasco en 1983 pasaron a siete en 2001 y a un único representante en 2009. La pérdida de influencia política y el acercamiento a la llamada izquierda abertzale propiciaron el acuerdo con los sucesores de Batasuna para convertirse en un vientre de alquiler que vistiese a los proetarras con un manto democrático.

La ley de partidos prevé estos casos en su artículo 12.1.b, de tal manera que un partido legal no puede dar cobijo a uno ilegalizado. El Tribunal Supremo, a instancias de la fiscalía y la abogacía del Estado, estudió las pruebas que contenían los informes de las fuerzas de seguridad del Estado y dedujo que, más allá de la duda razonable, Bildu era una coalición formada como estrategia de ETA, que albergaba a una organización continuadora de Batasuna, instrumental de ETA y por tanto ilegal. Decidió entonces que la coalición debía ser ilegalizada.

El Tribunal Constitucional vino a enmendar la plana al Supremo estudiando las pruebas nuevamente y negando que fueran suficientes para ordenar la ilegalización y por tanto revocando su sentencia y permitiendo a Bildu presentarse a las elecciones.

Jurídicamente es una vergüenza

El Tribunal Supremo es el tribunal de última instancia en la justicia española. De ahí su nombre. El Tribunal Constitucional no pertenece al poder judicial y no puede evaluar de nuevo las pruebas de ningún caso de forma individualizada y debe limitarse a indicar si, dando por buenas las pruebas que el Supremo ha admitido, la sentencia dictada conculca algún derecho fundamental recogido en la Constitución, ya que su labor es la de intérprete de la carta magna.

El TC se ha entrometido en la justicia, se ha extralimitado y lo ha hecho poniendo de manifiesto la indefensión en la que deja a quien perjudica porque es un tribunal cuyas sentencias no admiten recurso alguno.

Políticamente es una vergüenza

Se ha revelado que el gobierno tenía una doble estrategia. En público defendió que deseaba la ilegalización de Bildu, e instó a la fiscalía y la abogacía del Estado a impugnar ante el Supremo las listas de la coalición. En privado, sospechamos que acordaban con ETA que Bildu podría presentarse, y que influirían en los magistrados del Constitucional nombrados por el PSOE para que anulasen la previsible sentencia del Supremo.

Desde el punto de vista del estado de derecho, es una vergüenza

Nadie parecía sorprenderse de que el gobierno influyese en los jueces. El PNV entendió de forma natural que así sería, y no se enfadó cuando el gobierno instó la ilegalización sino cuando el Supremo la confirmó. En ese momento rompió las relaciones con el PSOE. No tardó el número dos del PSOE en el Congreso en tranquilizarles, comentado que esperaban que el Tribunal Constitucional promulgase una sentencia "amable". Finalmente, la influencia en los magistrados nombrados por los socialistas parece que surtió efecto, el TC falló a favor de los proetarras y los nacionalistas del PNV reestablecieron las relaciones con los socialistas porque entendieron que habían hecho lo que tenían que hacer. De hecho, el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, reconoció que ellos mismos habían hecho "cosas que no se pueden contar" para que Bildu estuviera en las elecciones.

¿Por qué un político no podría contar lo que hace? ¿Porque es ilegal?

La utilización política de los tribunales de justicia constituye la destrucción de la independencia de los poderes del Estado y por tanto la aniquilación de las garantías del Estado de derecho.

Desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo es una vergüenza

Ha costado muchísimos años acorralar a la banda terrorista en todos los frentes: social, económico, policial y judicial. Se ha conseguido un repudio social mayoritario y el reconocimiento de las víctimas. Se han desarmado sus redes de financiación (aunque el gobierno actual intentó no romperlas de todo en el Bar Faisán). La policía ha detenido día tras día a dirigentes y militantes de ETA y los jueces los han metido en la cárcel para que cumpliesen íntegramente sus penas.

Que no pudiesen participar de las instituciones democráticas era algo fundamental para su aislamiento. De los censos electorales obtienen información personal de todos los vascos que no debería estar en manos de terroristas, y de los ayuntamientos obtienen financiación importantísima para el ejercicio de su actividad criminal.

Permitirles volver a las instituciones supone un enorme paso atrás en la lucha contra el terrorismo por mucho que haya personas bienintencionadas que, otra vez, se crean que ETA va a cambiar y que va a renunciar a imponer por la fuerza sus ideas.

Cuando ETA anuncie que se disuelve, cuando deje de extorsionar, de secuestrar y de matar, cuando entregue las armas y un preso salga de la cárcel portando una pancarta que pida el voto para un partido democrático que defienda cualquier postura que respete la libertad, nos felicitaremos todos y nos alegraremos de que la pesadilla haya acabado.

Pero mientras ETA no dé ese paso, el Estado de derecho deberá impedirle cualquier movimiento, cualquier intento de fraude, cualquier engaño que trate de aprovechar las debilidades de la democracia para hacerse más fuerte y jugar con las ansias de libertad de los españoles.

Imagen: EFE